jueves, 21 de julio de 2016

Su majestad: El Presente

Yo no sé si es la edad.
Tampoco sé si es la experiencia o esas pequeñas batallas
a veces perdidas y a veces ganadas.
Pero llegar a casa en una noche invernal,
después de un día de trabajo,
que estén las luces más acogedoras encendidas, esperándote.
Y no sé si es eso o la fortuna de tener agua caliente para ducharme
y calzarme ese pijama completo y rosado,
tener una estufa que encender,
acariciar la gata.
Meterme a la cama e instalar la bandeja que compré justo para eso,
para usar en la cama.
Y no sé si es eso o que además tenga comida recién hecha por un compañero ideal.
Ideal porque es mi compañero, y hay amor y lealtad y dulzura y humor.
Instalarme en la cama con la bandeja y la comida, y el pijama, y la estufa y la gata de fondo.
Acomodarme con 2 almohadones y poner ese disco que tanto me gusta desde youtube.
Y no sé si es todo eso, y además la edad y además la experiencia y las batallas (definitivamente las perdidas),
pero me da tanto placer.
Es como si todo eso fuera lo único que siempre quise en la vida mía y nada más.
Se me olvida todo lo sufrido, los dolores y los llantos, las ansiedades por el futuro.
Y no sé si se me olvidan, pero ya no me duelen más.
Y esos pequeños gestos cotidianos se transforman en un presente infinito y alegre, lleno de paz
se transforman en mi reino. El dominio de mi corazón.

Detalle de Fuego Acuarelado Autobiografia, MVD 2016

jueves, 6 de agosto de 2015

Canalizándolas

Yo siento el golpe de lo antiguo
La oleada que me traen las viejas, los antepasados.
Como un charchazo rotundo y directo, con manos arrugadas, agrietadas de sabiduría, de sol y de trabajo.

Siento como vuelven a través de nosotras,
Esas voces levantadas desde antes.
Esos puños silenciados desde siempre.
Somos el momento más propicio
Y el lugar más indicado.
Lo urgente.

La tierra que grita a través de nuestras voces, nuestros blogs y nuestros posts.
Somos las tatarabuelas que no tenían facebook ni libros, pero si corazón y lucha.
La resistencia sobrevive a todo y seguirá levantándose victoriosa mientras  estemos.
Hay viento, hay flores y sol.
Los árboles susurran que ahí seguirán.

Y el amor siempre existirá.


domingo, 15 de febrero de 2015

A lo que jugamos en estos días


En esta época el amor es más fuerte que el deseo.
Los árboles se mantienen verdes, salen los brotes de nuestros maceteros con tierra nueva
y las piedras viven para respirar.

En esta época el calor nunca es suficiente para aplacarnos
para atraparnos, para detenernos.
El viento entra decidido por las rendijas de la persiana y dice que refresca, que llegó.

Estas son épocas de juventud tardía,
de hacerse adulto escuchando la música que acompañó nuestra adolescencia
ahí donde nos dolía estar vivos y recurríamos constantemente a ese status limbo que caracterizaba la edad.

Para mí no había pavos sino escuela y poesía
cuestionamientos prematuros y rabia.

Después llegaron tod@s.
El verde, el azul, el violeta...
Aprendí que a la mano la guiaba el corazón y me dejé llevar
La mano me llevó al ojo y ahora nos divertimos siendo nosotros mismos.

En estos días jugamos a las hadas, a inventar magias y hacer el amor.
Somos jóvenes y sabemos que cada día será el último.

viernes, 26 de diciembre de 2014

Las Vaginas del Oriente

I

Las vaginas del oriente
miraron horrorizadas
los efectos del tiempo.

No eran ni bonitas.

Había una especie de estreñimiento en sus perfiles.
Un poco de sequedad y temor.
Como cuando alguien no ha hecho algo
durante toda su vida y después
se arrepiente.

Ya no era la época no más.

Estaban tristes.
Tristes y arrepentidas.
Entonces brotó la rabia
Qué buena aliada para estas vaginas!
Con una dosis considerable
guardada cierto tiempo con recelo
era suficiente para mantener algo así como la dignidad.

Sobrevivieron, pero nunca más fueron bonitas.

II

Hay que ponerlo todo en estrictura
dijo el general.
Escritura estructurada quiso decir.
Pero es que los generales no saben
Y si saben pueden hacerse los lesos.

Éste era esposo.
Marido de una vagina del oriente
Que no es lo mismo que oriental
Porque orientales son los chinos

Los que viven en la China.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Mis hongos

Esta mañana se despertó a las 7 am con canciones chilenas en la cabeza, pero cuando miró por la ventana era otro país y era otra gente.

Era un día lluvioso, y a ella le encanta la luz que hay en el patio trasero cuando está nublado. Es un patio feo, descuidado, extremadamente húmedo y sombrío... como tenebroso. Sin embargo su afición por dedicarse largos ratos a mirar patios traseros y lo que intuye que los demás no quieren que se vea, hace que se quede. Este patio tiene un encanto de medioriente decadente. Crecen hongos que se transforman en plantas arrastrándose por la paredes grises y descascaradas. “Seguro son los pensamientos que no queremos ver de frente y tampoco limpiarlos... porque cuando algo está realmente sucio, por dios que cuesta ponerse a limpiar” Pensó.

Este patio es como un cuadrado que se alarga hacia arriba tres pisos entre ventanas de baño, de cocinas y balcones inutilizados. “Si yo viviera en uno de esos lugares me instalaría en el balcón a mirar como la mugre se transforma en vida, que aunque no nos guste (como los hongos), es vida al fin y al cabo.

Yo he aprendido a respetar los hongos aquí. Les deseo mejor vida cuando vuelvan a nacer y les digo que lamento tener que exterminarlos, pero ambos no podemos vivir en el mismo espacio-habitación-cuerpo. Ellos entienden. Están resignados. Nacieron siendo hongos así que saben a lo que vienen. En el futuro espero aprender a amarlos, y exterminarlos con amor. En verdad espero vivir en un lugar donde no los vea, para no tener que exterminarlos, pero quizás cultivar algunos en el patio no estaría tan mal”.

La vida se expresa de todas formas y hay que aprender a verla, respetarla y brillar con ella.

sábado, 13 de diciembre de 2014

El diablo come candela

Caminando por un pueblo del interior en Chile,  doblando una esquina me la topé. Hermosa, alegre, curvilínea. Grita el nombre de  mi acompañante con sorpresa  y se abrazan. Le preguntan si todavía es lesbiana, como si  viviéramos en una sociedad honestamente curiosa o como si una escogiera a quien amar. Su respuesta es auténtica  cuando con ingenuidad asiente y recalca la maravilla de hacer el amor con una mujer. Comenzó a describir extasiada las experiencias espirituales y visuales que disfruta cada vez que tiene relaciones sexuales. Yo le dije que tenía las mismas experiencias con drogas, y así logré que su mirada me enterrara el anzuelo lentamente, mientras me daba instrucciones sobre el aprendizaje de las cosas.

Su pasión y su entrega en cada palabra me excitaban al mismo tiempo que me incomodaba la atención que me servía; como la manera en que sus ojos penetraban mis formas y mis palabras, o como su mano se acercaba a la mía, colgando graciosa de la reja  de una ventana elevada a la altura de mi rostro. El primer movimiento fue poner casualmente sus dedos sobre los míos, mientras con la lengua rosada seguía enhebrando las oraciones de su encanto. En el acto siguiente su palma amenazaba con instalarse en cualquier momento sobre mi mano, dejándome sentir la temperatura del sudor. Yo ya estaba subyugada, con el anzuelo ensartado hasta el fondo. Entonces dijimos palabras al mismo tiempo y mientras sonreía inclinando levemente la cabeza hacia abajo al tiempo que mojaba sus labios con esa lengua rosada, sin pudor abrió mi mano para meter sus dedos entre los míos y dejar en contacto directo nuestras palmas húmedas.

Justo en ese preciso momento que precede la emoción de la conquista desperté, sabiendo que esa chica también era yo.


lunes, 8 de diciembre de 2014

Perdida y encontrada

Y seguimos en la aventura. Resistiendo con sueños de gloria, de días soleados, de encontrarnos con algo que no se sabe qué es.

La verdad es que no sabemos bien que buscamos, pero en el camino nos encontramos cosas inesperadas y bellas, feas, interesantes.

A veces, como anoche, nos hacemos preguntas interiores de cómo es que nos fuimos y por qué, pero las respuestas que aparecen son menos claras que las interrogaciones y nos desvanecimos en el colchón con una conclusión de no saber.

Lo extrañamos todo, pero entonces cuando regresamos como fantasmas extranjeros que nunca volverán siendo los mismos, no sabemos qué diablos es lo que queremos de ahí. 
Nos estamos desarraigando para flotar. Nos salimos de un macetero sin meternos a otro y estamos resistiendo sin tierra.

Extrañamos la vida de antes que jamás volverá. Y por eso, por dejar todo, nos sentimos valientes y tristes, pero también libres. Como errantes que caminan sin nada más que una mochilita; como Hulk después de que despierta de su transformación; como la clásica caricatura del niñ@ huérfan@ con la bolsita atada a un palo caminando por siempre.

Creemos que somos solitarios, como tú. Incluso nos hemos apropiado involuntariamente de tu pasado para hacerlo nuestro recuerdo de niñez y te damos las gracias por eso. Antes siempre nos sentimos abandonados, pero hoy sabemos que esas vidas son para ser traspasadas, aprender y dejar de victimizarse o culpabilizarse eternamente. Aquí no hay nada tal,  sólo gente tratando de ser madre, padre, abuelo, abuela, hija y así... Nos pasamos los días en eso.